Divaricata nació desde una idea muy clara: crear una marca cosmética capaz de transmitir la esencia de Mendoza a través de una experiencia sensorial. Mi trabajo comenzó desde el origen del proyecto, construyendo el concepto estratégico, la identidad visual y todo el universo que daría vida a la marca. Cada decisión fue pensada para que el cliente no solo utilizara un producto, sino que viviera una experiencia.
Inspirada en la naturaleza mendocina, el Valle de Uco y la riqueza de su ora, desarrollé una identidad elegante y atemporal donde el branding, el packaging, la fotografía y la comunicación convivieran bajo un mismo concepto. El objetivo fue transformar una línea de cosmética natural en una marca con identidad propia, capaz de emocionar, conectar y diferenciarse desde el primer contacto. La propuesta de valor giró en torno a ofrecer un viaje sensorial por Mendoza, transmitiendo calidad, elegancia, experiencia y conexión con el territorio.