Durante muchos años construí marcas, empresas, proyectos y experiencias para otras personas y también proyectos propios. Disfrutaba profundamente acompañar ese proceso. Me apasionaba ver cómo una idea encontraba su identidad y luego la materializaba y empezaba a crecer, proyecto tras proyecto, cliente tras cliente.
Pero había algo que, con el tiempo, empezó a incomodarme.
Mientras ayudaba a otros a construir su marca… Mi marca personal seguía esperando.
Y un día me hice una pregunta que me cambió por completo: ¿cómo puedo enseñar a construir una marca si todavía no construí la mía? No era una cuestión de marketing. Era una cuestión de coherencia. Y para mí, la coherencia siempre fue un valor irrenunciable, no un adjetivo más para un brandbook.
Frené, y decidí ser mi propia clienta.
Entonces tomé una decisión que no fue fácil. Frené, renuncié a proyectos que amaba y por un momento dejé de mirar hacia afuera para empezar a construir hacia adentro, aunque eso significara avanzar más lento en todo lo demás.
Decidí convertirme en mi propia clienta. Y recorrí exactamente el mismo camino que hoy propongo a cada persona que llega a mi estudio: descubrí mi propósito, definí mi identidad, construí mi posicionamiento, diseñé mi experiencia.
Y entendí que mi marca no podía terminar en un logo o en una cuenta de Instagram. Tenía que sentirse. Tenía que vivirse en cada detalle, no solo anunciarse en una bio.
Los pasos del método.
El Método VK se ordena en cuatro pasos concretos.
El primero es el propósito: antes de diseñar, hay que entender para qué existe esa marca, a quién quiere transformar y qué lugar quiere ocupar en la cabeza de esa persona.
El segundo paso es la producción audiovisual: una sesión de fotografía y video storytelling que capta cómo esa marca se mueve, se ve y se siente.
El tercer paso es la creación de la marca y su manual: identidad, tono de comunicación, paleta, todo lo que después va a sostener cada pieza que se publique.
El cuarto paso es la presentación en redes sociales, en esta etapa es donde todo el trabajo anteriormente desarrollado se empieza a comunicar y dar a conocer.
Luego se generan distintas estrategias diseñadas específicamente según la necesidad con el objetivo de potenciar la marca.Así nació este estudio.
Así nació este estudio.
Durante años imaginé un lugar diferente, un lugar muy mio. Un espacio donde las ideas se sintieran cómodas, donde cada detalle transmitiera lo mismo que intento construir para mis clientes: propósito, estética, experiencia y estrategia conviviendo en el mismo lugar.
No quería una oficina, quería crear una experiencia. Un lugar donde alguien entrara y entendiera, sin que yo dijera una sola palabra, cuál es mi manera de trabajar.
Cada rincón fue pensado para comunicar y para inspirar: la luz, los materiales, la distribución, las reuniones, el estudio audiovisual, la decoración, los espacios para crear. Todo responde a una misma idea. Si yo ayudo a construir experiencias de marca, la primera experiencia tenía que ser la mía.